2.2.12

ALAMEDA


Me recuerda al mar el agua de los árboles.
Oscurece y los leones de piedra nos observan,
huéspedes de la suciedad de los caminos de tierra.

El tiempo es una fruta mordida.

En el estanque los edificios se curvan,
alguien echa migas a los patos.

El cielo oxida la estatua de bronce,

su paciencia de lluvia contenida.

Se encienden las farolas que delimitan el sexo adolescente.



Texto: Juan Bello / Imagen: Sonia Marpez

3 comentarios:

Eleanor Smith # dijo...

El tiempo es una fruta mordida.

Qué poderosa imagen ~

Un beso o 2 a los 2 #

anonimo dijo...

esto me recuerda aquello que leí aquí "un bosque que ya ardió e alguna parte", joer, ahora "una manzana que ya ha sido mordida en alguna parte" Es ley de vida, las manzanas en su momento listas para ser mordidas tienen lo suyo, pero una manzana como la de apple, ya mordida, eso es bello a los ojos del artista. La pureza como modelo estético ha llegado a ser ordinaria. "las farolas delimitan el sexo adolescente", esto empieza a ponerse interesante. Pues sí no hay nada en contra de la belleza ya mordida, este mundo ya no es joven, demasiadas guerras mundiales a nuestras espaldas supongo, demasiadas culpas de campos de xterminio y guerras civiles para soportarlo aún con una conciencia colectiva, supongo.

Manuel dijo...

El don y la desgracia de ver aquello que pasa desapercibido para una gran mayoría...